2 ago. 2012

Rusia Gótica

Tras un pequeño parón debido a un cable de teléfono cortado por un mozo perruno que nos ha relegado al estado de la Prehistoria durante unos días (todo muy zázico), al que se le tiene que sumar el calor que ralentiza el buen funcionamiento de nuestra sintaxis, volvemos a la carga. ¡Por fin estamos de nuevo aquí! Os hemos echado de menos. 

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Si hay imágenes arraigadas en el subconsciente colectivo paridas por la literatura gótica, seguramente sean la niebla, el páramo inglés, alguna abadía derruida, un bosque alemán... Pero Nevsky Prospects nos presenta una rareza en la especie para contrarrestar: ¡cuentos góticos rusos! Autores malditos y "olvidados" por el paso del tiempo; autores famosos por otro tipo de textos e historias, desconocidos, inauditos. Y es que la moda de lo sobrenatural y lo fantasmagórico también cautivó a ciertos autores rusos en el s.XIX. Cosas que no nos enseñaron en el colegio. 



Seis relatos conforman esta joyita cuando menos curiosa. En realidad son cinco y una novela inacabada de Lérmontov. Como en todo recopilatorio unos son más brillantes que otros. Aunque sea un topicazo y un recurso un tanto facilón quisiéramos destacar Los invitados inesperados de Mijail Zagoskin, un estupendo cuento de fanstasmas con una ambientación muy lograda, y La vendedora de pasteles de Antoni Pogorelski, un relato de corte satánico (eso de "corte satánico" es una licencia que nos permitimos pues nos encanta el atavismo). 

Una oportunidad única para llenar vuestra alma con literatura clásica de la buena, pasar un buen rato y sin que os tome demasiado tiempo. Una lectura entretenida, fresquita, ideal para combatir el sopor veraniego. Nuestra única pega, que dejaremos en comentario por no ser excesivamente malvadas, es el prólogo a cargo de Espido Freire. Hemos echado de menos que tan deliciosa selección fuera introducida por alguien que de verdad supiera sobre literatura rusa y sobre literatura gótica; alguien que aportara datos relevantes a la edición. Ya que Nevsky está haciendo una labor envidiable en cuanto a introducir textos rusos inéditos se refiere, lamentamos que no les conceda la oportunidad de presentar las ediciones (al menos no fue así en este caso) a verdaderos entendidos sobre el tema. Pero es un detalle mínimo y quien quiera, bien se puede saltar el prólogo.
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Mmmm... Pensándolo mejor, creemos (con nuestra mala leche bien afilada) que no os podéis perder estas perlas de la señora Freire. En su momento nos pareció el peor prólogo de la historia. Una hipérbole sin duda, pero es que cuando queremos podemos ser muy exageradas. Atención:


Érase una vez, hace mucho, mucho tiempo. El autor implica al lector de la manera más evidente: no hay engaño. Lo que nos cuenta es mentira, es de una extraña verosimilitud, pero no obstante, una ficción. Aún tiene tiempo el lector de retroceder y seguir a salvo, a este lado del conocimiento.

Nos encanta... Contradicciones a la carta. Ahora digo una cosa, para decir luego lo contrario y, en realidad, no decir nada. Una técnica estupenda para crear paja. 

Y:

Frente al caos, tan similar a la vida, de la gran novela rusa del XIX y su desordenada reproducción de las emociones y el desconcierto cotidiano, los cuentos góticos, siendo más truculentos, parecen menos horribles. 

Aquí aseveraciones sobre literatura a diestro y siniestro con fundamento de estar por casa. Dile a los minuciosos escritores realistas que eran desordenados. Lo caótico no sabemos si viene por la tendencia tan rusa a las grandes novelas corales. Pero en todo caso: brillante. De Honoris Causa. 

En fin... 

Recapitulemos: Karamzín, Sómov, Baratynski, Lérmontov, Zagoskin, Pogorelski en un solo tomo. Edita Nevsky. Traduce el aire, puesto que no se han molestado en comentar de dónde salen las traducciones (muy mal Womack, muy mal). Para rusófilos acérrimos y muy ávidos entusiastas del género (como bien dice Espido).

Esperamos que no haya imprevistos y podamos volver lo antes posible.

Siempre un verdadero placer, camaradas. 


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